Muchas obras de gobierno, al hacerlas, NO le cambian
las costumbres de vida a la gente, pero otras obras SÍ.
Fíjate, por ejemplo: los kioscos automáticos y los
complejos administrativos, lo que dan es comodidad.
O en el caso de los monumentos, que proporcionan
atractivo visual. Pero hay obras que SÍ modifican
sustancialmente los usos y costumbres de un barrio
o de una comunidad entera. Y esas obras son
las vías de comunicación. Poner calles y puentes
donde antes NO había, hacen que los que por ahí
tienen que pasar, puedan hacerlo más rápido,
con menor dificultad y con mayor seguridad.
Ese sería el caso cuando quiten el tren del centro
de Manzanillo, o cuando hagan un paso a desnivel
en el crucero más conflictivo de Tecomán.
Y ese es ya el caso, en Colima y Villa de Álvarez,
de los puentes que se harán el año que entra.
Dos, en el arroyo Pereyra: en Abasolo y 5 de Mayo;
dos en el Río Colima: en Degollado al sur y en la
olvidada Avenida Periférico, en Santa Bárbara;
así como el puente sobre las vías del tren en el Tívoli.
Tú, que sufres diario embotellamientos rumbo a los
colegios del norte de la capital, o que sufres tapones
del tren a la entrada del Tívoli, o que cuando llueve
NO pasas los vados de Degollado y del Pereyra:
¡Vacúnate!
Por fin te hicieron caso.
El próximo año, se acabarán esos pesares.
Esos puentes en el 2008 te van a endulzar la vida.
jueves, 6 de diciembre de 2007
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