Han sido estas Vacunas y muchas otras voces,
las que han estado advirtiendo a las autoridades
sobre el riesgo que representa que haya familias
que han construido sus casas o chozas pegaditas
a los cauces de los ríos. Se les ha dicho que el día
que haya otro ciclón como el de 1959,
a esas casas se las va a llevar la corrientada,
y hasta pudiera ser que ¡con todo y gente!
Se les ha advertido muchas veces sobre el peligro,
pero nada han hecho, nada que resuelva la situación.
Aunque, el diputado Reené Díaz acaba de plantear
una solución: que así como ha habido personas
que por causas especiales de urgencia o pobreza
les dan casa en las nuevas unidades habitacionales
sin que les cueste un centavo,
pues que a estos ribereños se les regalen casas así,
para quitarlos definitivamente del peligro.
Y, ¿si NO se quieren ir? Pues entonces,
¡ tendrían que desalojarlos a la fuerza!
Y para que nadie volviera a ocupar esas casas,
¿sabes qué sería lo más conveniente
que hiciera el gobierno al final del desalojo?
¡Vacúnate!
Pues pasar por ahí maquinaría pesada
como buldozers y moto conformadoras,
para derribar todo lo construido,
volviendo a quedar los espacios limpiecitos,
como recién pasado el ciclón del 59.
miércoles, 30 de abril de 2008
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