miércoles, 7 de mayo de 2008

Miércoles 7 de Mayo 2008

En este nuevo siglo, los presupuestos nacionales
ya NO son de millones ni de miles de millones de pesos,
sino de billones, con “b” de burro. Ahora, cuando se ven
esas cifras con doce ceros, se piensan dos cosas; una,
lo caro que está todo, y, dos, que con todo y la carestía,
los buenos políticos y gobernantes en el poder,
se dan sus mañas para conseguir lo que haga falta.

Esta reflexión lleva NO sólo a reconocer a los
gobernadores de Colima de este siglo, que consiguieron
la millonada del gobierno federal para hacer
grandes obras sociales, como la ampliación a 4 carriles
de Cuauhtémoc a Tonila, la Presa el Naranjo
y la Regasificadora, entre otras.
Pero también hay que reconocer y aplaudir a los
gobernadores de la mitad del siglo pasado, que antes
del presidente Miguel de la Madrid, en que a Colima
ni lo pelaban, lograron convencer al presidente en turno
para iniciar o acabar grandes obras de beneficio común.

¿Los recuerdas?
¡Vacúnate!
Un aplauso al gobernador Francisco Velasco Curiel,
que culminó la vía corta de la carretera a Guadalajara
y los sistemas de riego Coahuayana-Armería
y de Peñitas.
Y otro aplauso, al gobernador Pablo Silva, que logró
que se hicieran: el Puerto Interior, la Peletizadora de
Tapeixtles y el aeropuerto internacional de Playa de Oro.

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