por aquello de que los gorditos
se mueren mucho antes que los demás,
y que hasta competencias hacen para rebajar,
pues NO falta quienes se apunten a este
tan saludable propósito. Entre otros muchos,
ahí están los de la presidencia de Cuauhtémoc,
que se comprometieron a bajar de peso en dos meses.
Pero, ¿sabes cuánto? NO cinco ni diez kilos menos,
sino a bajar únicamente… ¡un kilito!
¿Sabes? Si ese propósito se compara
con el vicio del cigarro, hace pensar
que alguien que se fuma
de media cajetilla para arriba, se comprometiera
a dejar de fumar… ¡un cigarro diario!
Oye, dejar de fumar un cigarro al día, ¡es tan pichicato!
Aunque, tal vez tú le respondas al Vacunador:
¡Vacúnate!
Es mejor un cigarrito o un kilito menos, ¡que nada!
pero, siempre y cuando los gorditos de Cuauhtémoc
NO se detengan ahí, es decir, que se comprometan
a que al terminar los dos meses,
dupliquen el número de kilos a rebajar, a dos,
y a los dos meses, a cuatro,
y así hasta llegar al peso ideal.
Si NO, pues qué chiste tiene.
Un solo kilo, lo recuperan
¡a la primera birria o pozolada!
No hay comentarios:
Publicar un comentario