Siguen cayendo los tiempos del viejo PRI, alcahuete,
que entre otras prácticas electoreras que antes sirvieron,
pero ahora ya NO, propició que los jefes de oficinas
gubernamentales le cedieran su autoridad de jefes
a los líderes sindicales. Lo que a su vez ha propiciado
que los burócratas estén en el fondo de la escala
de valores en que los percibe la gente como servidores
públicos, cosa que en vez de darles pena, casi casi
les enorgullece. Pero ahora, sorpresivamente,
Víctor Vázquez, líder estatal actual, acaba de decir que
ya NO quieren que los vean a los sindicalizados
como flojos o que NO cumplen con sus labores.
Oye, ¡qué bueno que al fin hayan aceptado y
quieran corregir el daño que le causan a la sociedad,
y la imagen tan lamentable que tienen!
Así es, porque el sindicato NO es el jefe, y eso,
que se lo hagan entender a los burócratas,
que sienten que es más su jefe su líder sindical
que el directivo que lo contrata y le paga.
Y eso mismo, que el sindicato NO es el jefe,
también que se lo aprendan los jefes,
que ya se malacostumbraron a que
los líderes sindicales decidan por ellos.
Víctor, ¿de veras va en serio eso de que ahora
a ustedes SÍ les interesa servir bien y darle su lugar
a los verdaderos jefes? Ya era hora.
¡Vacúnate!
Ahora nomás es cuestión de que también los
ciudadanos se enteren, para que se puedan quejar
con quien SÍ pueda hacer que cumplan.
martes, 23 de septiembre de 2008
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