lunes, 3 de noviembre de 2008

Lunes 3 de Noviembre 2008

La guerra del gobierno contra el narco es agridulce.
Dulce uno, por fin un presidente se decidió
a enfrentar en serio el problema; dulce dos, se han
apresado a muchos narcos y salvado a muchos
secuestrados; dulce tres, están atrapando también
a los policías comprados por el narco; y dulce cuatro,
la mayoría de los muertos en los dos meses de guerra
son narcos ajusticiados por las bandas contrarias.

Y ahí van los agrios. Agrio uno, en esta guerra
también mueren militares y policías que están del lado
de los buenos; agrio dos, también han muerto civiles,
ahí está Morelia; agrio tres, agarran a un capo, y como
el zacate desyerbado, luego-luego sale otro;
agrio cuatro, hasta ahora, todavía NO baja el consumo
y el tráfico de drogas; y agrio cinco, ¿dónde van a meter
tantos miles de nuevos presos en los Ceresos del país,
si ya de por todos están sobrepoblados?

Presidente Calderón y gobernadores. Los mexicanos
ya saben que la seguridad nacional es prioridad
en estas épocas, entonces, a cada uno:
¡Vacúnate!
Como dijo el PRD: se están tardando en construir
ya NO Ceresos, que hay más de 450, sino Ceferesos,
los federales, que nomás hay seis. Más Ceferesos
en los estados más violentos, donde quepan los miles
que todavía faltan por atrapar, aunque lo malo
es que va a costar una fortuna mantenerlos:
dicen que más de 100 pesos diarios por cabeza.

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