¡Qué bueno que fue borrego que la nueva refinería
de PEMEX se estableciera en Colima! Oye, ¡ni Dios
lo mande! Rogelio Rueda y sobre todo Jesús Dueñas
ya estaban como la que vio burro y se le antojó viaje.
Ellos, nomás vieron refinería y se les antojó hacerla
en Colima. Como si aquí existieran terrenos adecuados
o como si Colima quisiera la contaminación
y la carestía de la vida que provoca la petroquímica.
Si con unas cuantas hectáreas que afectará
la regasificadora en la laguna de Cuyutlán,
hay alerta ecológica… ¡imagínate con los 25 kilómetros
cuadrados de afectación que causa la refinería,
la que se hubiera armado!
Resumiendo: lo de la refinería en Colima nunca fue
siquiera una posibilidad por parte de PEMEX o la
Secretaría de Energía. Eso fue sólo producto de
mentes aceleradas electoreras.
Pobladores de Lázaro Cárdenas, cuando hace décadas
le ganaron a Manzanillo la Siderúrgica,
eso le dolió a la gente de por acá. Pero, ahora,
si ganan la Refinería allá, pues a cada uno de ustedes:
¡Vacúnate!
¡Muchas gracias por llevársela! De verdad, los colimenses
NO los envidian. Ya bastante tienen con la regasificadora,
el ingenio y las peletizadoras. Preferible la producción
agropecuaria y pesquera, las universidades, museos,
los centros de atención médica y ¡claro!, el turismo,
para seguir siendo el lugar con más calidad de vida
para ésta y las futuras generaciones.
martes, 11 de noviembre de 2008
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