jueves, 8 de enero de 2009

Jueves 8 de enero de 2009


A todas las costumbres contaminadoras les ha llegado
su hora y han tenido que desaparecer. Antes, el agua
de los fregaderos y lavaderos corría por las orillas
de las calles, resbalosas y pestilentes. Antes, en todas
las casas, la gente orinaba y cagaba en bancas
que desembocaban directo a un pozo apestoso
y lleno de cucarachas. Y ya desaparecieron.

Pero aún queda por estos rumbos una mala costumbre
que contamina el ambiente ensuciando todo: calles,
casas y ropa, aumentando los males respiratorios en
niños y ancianos, NO un día o dos, sino durante meses.
Es la quema de caña, que tizna NO sólo un rancho,
sino a todo el Valle de Colima. ¿Y las autoridades? Bien,
gracias, dándose todavía los saludos de año nuevo.

Imelda Lino y Martha Meza, de la Comisión de Salud,
y demás diputados al Congreso. ¿NO creen que ya
va siendo hora de que Colima deje de ser un lugar
atrasado y bárbaro por esa causa? A cada uno:
¡Vacúnate!
Ya llegó la hora de acabar con ese mal. Va a costar, SÍ,
como el drenaje en su tiempo, pero es indispensable.
Más les vale legislar al respecto, para que tecnifiquen
el corte de caña sin contaminar, como le hacen en otros
lugares civilizados en donde respetan a los ciudadanos.

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