viernes, 30 de enero de 2009

Viernes 30 de enero de 2009


Entre otras causas, Felipe Calderón ganó la elección
presidencial por promoverse como el presidente
del empleo.
Oye, ¡cuándo se iba a imaginar que
durante su gobierno estaría llegando la peor crisis
económica de los últimos 60 años! ¡Mala suerte
para el michoacano! Peor suerte para los miles
o quizás millones de mexicanos que perderán
su empleo este año!

Con ese ejemplo, se demuestra que las promesas
de campaña de los candidatos, a veces
NO se cumplen por culpa de ellos, sino de
fenómenos ajenos, como las catástrofes naturales,
o como en este caso, la globalización mundial.

Tú, que aspiras a un puesto de elección popular
en Colima, pon tu barbas a remojar
para que NO te pase lo mismo.
¡Vacúnate!
Es tan grave la caída de las ventas y la guerra
entre y contra
el crimen organizado,
que prometer que NO se perderá un empleo
o que se acabará totalmente con la inseguridad,
serán compromisos que nadie podrá cumplir.
Quien los ofrezca, de arranque, será otro más
que fallará a la hora de cumplir
sus promesas de campaña.

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