viernes, 9 de enero de 2009

Viernes 9 de enero de 2009


Otra mala costumbre que todavía queda en Colima
es la de los turnos de trabajo de los policías. Y aunque
a algunos, por aquello de que llevan añales así, se les
haga normal, que sus jornadas de trabajo sean
de 24 horas de trabajo por 24 horas de descanso,
si lo analizara a fondo un psicólogo, diría que sólo
a un sádico se le pudo haber ocurrido eso; si lo
analizara un sociólogo, diría que sólo a un inhumano;
y si lo hiciera un biólogo, diría que ningún ser humano
puede cumplir cabalmente esos turnos. Entonces,
¿cómo le hacen los agentes para salir del paso?
Pues una de dos: o se vuelven neuróticos que
trabajan aturdidos, o se vuelven conchudos
y por ahí se las arreglan para turnarse entre ellos
para echarse un sueñito.

Oye, aparte del sueño, gente así que están tres días
completos en su casa y tres días NO, ¿qué tipo
de convivencia familiar saludable pueden tener?
¿Qué resultados normales pueden esperarse
de personas obligadas a vivir una vida anormal?

Gobernador Cavazos, de una vez por todas resuelve
ya este entuerto, esta aberración. De ti depende.
¡Vacúnate!
Por la salud de la policía y sus familiares, y por
el propio bien de la comunidad colimense, cámbiales
el horario por otro que sea justo, humano y efectivo,
como el de la policía de los países de primer mundo.

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